Los mexicanos comienzan a ver una importante recuperación en materia cinematográfica con impacto mundial.

La películas mexicanas gozaron de un momento estelar en la década de los 40, fue considerada la era de oro del cine mexicano. Era un cine que resaltaba la esencia de los pueblos, cargada de muchos cantantes como Jorge Negrete, Pedro Infante, o comediantes como Tin Tan y Cantinflas, mujeres de la talla de María Félix, Marga López, Lilia Prado, Gloria Marín, entre otras, hicieron un trabajo excepcional en nombre del cine de su país.

Con los años, como era de esperarse los gustos cambiaron y las preferencias también, surgieron competidores en otras partes del mundo como los Estados Unidos, por ejemplo, que prácticamente con su modelo de comercialización se apoderaron de gran parte del interés que quienes disfrutaban del séptimo arte.

Luego de pasar por el llamado cine de ficheras o sexi comedia, en donde el sexo y la comedia se combinaban, mostraron el declive del cine mexicano, sus propuestas se encerraron en una espiral de cine de baja calidad. El volumen de películas comenzó a mermar y en estos momentos lucha por su recuperación.

El cine no solo es una gran pantalla para mostrar arte y que la gente llore, ría, se motive, conozca sobre el mundo más allá del lugar en donde se vive. La imagen de los países se debate también en esas pantallas del cine  internacional. Una historia que esté bien contada puede cambiar la manera en la que percibimos a una sociedad y en eso tienen una gran responsabilidad los directores, los actores y evidentemente juega un papel muy importante el presupuesto destinado a él.

las tinieblas

Un país que se muestre en sus películas ante el mundo como civilizado, triunfador, respetoso de los derechos, con calidad de vida y oportunidades para todos tiene un impacto enorme en la percepción de ese país, incluso dentro de él mismo. Es como si alguien te dijera cosas positivas de ti que tú ni siquiera has considerado, eso te haría sentir muy bien y tal vez logre que cambies tu actitud ante la vida después de eso. En cambio un mensaje negativo refuerza el prejuicio y devalúa la apreciación que se tiene sobre esa misma sociedad. El cine mexicano atraviesa por un momento peculiar, Alejandro Gonzalez Iñárritú o Guillermo del Toro, son algunos de los directores que comandan la lista de los más laureados en el mundo y son mexicanos.

Cuando el cine hollywoodense trata el tema de narcotráfico, falta de civilización, lucha de bandas, el tema mexicano salta a la palestra. Vale la pena preguntarse si ¿Tienen el poder los creadores de la tierra mexicana para hacer algo con su trabajo cinematográfico y contrarrestar esa imagen del país y su gentilicio que se muestra al mundo por esta enorme máquina de propaganda que puede ser Hollywood?

Hay muchos mexicanos que se dedican al mundo del cine que comienzan a contar historias que no tienen que ver con el hecho sangriento, de los sicarios y del narcotráfico.

Vale destacar que los gobiernos que se dan cuenta de esta situación y la consideran importante comienzan a estimular la producción de cine. En México a través del ministerio de hacienda hay programas de estímulos fiscales para que aumente la producción de cine, por ejemplo.

El país de los charros, sigue en su senda para recuperar el sitio que alguna vez tuvo. Todo festival de cine tiene una película mexicana y ahora las series comienzan a aparecer. Quizás el cine de éxito produce más interés y surgen nuevos directores que se van por las series, otro formato que es muy comercial y atractivo para empresarios y audiencia, además logran un impacto social como el que se ha mencionado.

la hora del temblor

Para los actores y directores el camino al éxito sigue siendo el mismo, lo primero es lograr el reconocimiento en los Ángeles. Las películas, series que se proyectan fuera del país necesitan un impulso de las distribuidoras para poder aumentar su participación, de esa forma los talentos mexicanos podrán mostrar su valía y lograr el reconocimiento mundial. El problema de la distribución no solo tiene que ver con lo que se exhibe afuera de México, dentro del propio país también existe un grave problema en ese sentido.

Actualmente se está haciendo un duro trabajo por aumentar el apetito de los consumidores mexicanos por el cine hecho en su país; pero es un asunto que tiene que ver con aumentar el apoyo a la producción local de calidad. El sentido del humor que en algún momento fue un gran capital para las películas mexicanas hoy brilla por su ausencia. Los festivales siguen ayudando a México en este sentido; pero falta mucho por hacer.